REPSOL / YPF

Hoy me gustaría que la tecnología estuviera tan avanzada que fuera capaz de transmitir por los poros de estas líneas el olor. El olor de la contaminación, de una tierra infectada por años de mala explotación petrolífera.
Por la mala gestión de una empresa que ha hecho literalmente lo que le ha dado la gana, en este caso en Argentina. Sin respetar normas medioambientales, sabedores de que lo que hacían no estaba bien hecho y sabedores también de que a los que afectaba, no tenían el poder suficiente para ser escuchados en sus quejas. Indígenas incultos y marginados, así los veían, a los que fue fácil desterrar o sobornar para quitarlos del medio.

 

Son las nueve en punto de la mañana cuando el Lonko José Luís  Cherki nos viene a buscar en su todo terreno. Noventa Kilómetros separan la ciudad de Neuquén de Loma La Lata, lugar al que nos dirigimos  y en el cual vive desde hace décadas la comunidad Kaxipayiñ.
Sin embargo, en nada se parece el paisaje de hoy al que vieron sus ancestros. El choike(avestruz), el luan(camelido) y la mara(liebre patagónica) han desaparecido, así como numerosas hierbas que formaban parte del lawen (la medicina ancestral).
Todo cambió  cuando se descubrió que bajo esa tierra árida se escondía uno de los mayores yacimientos de petróleo y gas de Sudamérica. Numerosas empresas  Británicas y Americanas operan en esta región, pero es Repsol/YPF la que tiene la hegemonía del territorio.

La comunidad Kaxipayiñ vive hoy en día literalmente encima de una bomba, cuya seguridad es mas que dudosa. Quinientos pozos de gas los amenazan día y noche y los hacen vivir en un continuo desvelo.
Por si eso no fuera suficiente, los continuos derrames de combustible producidos durante años han contaminado por completo la napa freática(lugar donde discurren las aguas en el subsuelo). Como consecuencia las muertes de animales se han sucedido ininterrumpidamente durante años, así como el nacimiento de los mismos con malformaciones.  Y por supuesto  intoxicación en mayores y niños por contacto con el agua y numerosos problemas de piel.

El Lonko José Luis nos muestra indignado los pozos de gas. Un trozo de tela es lo única seguridad que cierra la puerta del pozo. Si alguien lo quisiera, tan solo tendría que girar la llave y dejar escapar el gas.

Hace unos meses una llave  reventó y estuvo mas de seis horas abierta . Varios miembros de la comunidad Kaxipayiñ tuvieron que ser trasladados al hospital por intoxicación.Pero el recorrido no ha hecho mas que empezar.

Descendemos un cerro de arena roja y llegamos a pequeño valle desde el que mana un riachuelo. En su orilla, descansan en paz restos de ganado muerto. Tuvieron la desgracia de tener sed y beber el veneno que mana del río. Murieron allí mismo a los pocos días.
José Luís me muestra una mancha que asoma en la falda de la colina. “Esto es pura gasolina” dice mientras toma un puñado de tierra roja entre sus manos.
No es necesario acercar la nariz para percibir un nauseabundo olor a gasolina semejante al que uno puede sentir al abrir el depósito del coche.En ese mismo lugar, explotó hace años un tanque con 40.000 litros de capacidad, produciéndose después un incendio de combustible.
Continuamos este dantesco “tour”, ahora por carreteras asfaltadas. Carreteras que Repsol ha construido para poder comunicar los distintos pozos de extracción.
Por el camino paramos a comprobar arquetas abiertas sin candado, bocas de gas cada 5 metros, tuberías que salen de la tierra completamente deterioradas y desconchadas.
Los camiones cargados de “tierra contaminada” se cruzan a cada paso. No se permite el acceso a la planta de reciclaje, pero conseguimos filmar como los camiones descargan la tierra contaminada de residuos de hidrocarburo.

Según la comunidad mapuche, este sistema de “ventilación” de la tierra es totalmente ineficaz. Y de esta manera contaminan doblemente exponiendo los gases al aire y tras este ventilado, la tierra es llevada de nuevo a su lugar de origen.
Según ellos la solución sería la Desorción Térmica que recupera por un lado la tierra y por otro los hidrocarburos.

Curiosamente la empresa de reciclaje es propiedad del hermano del gobernador de Neuquén, Carlos Sapag, por lo que están convencidos de que no les interesa probar otras medidas mas efectivas de tratamiento de residuos contaminados.

Ante las continuas denuncias de la comunidad mapuche a la petrolera, esta ha respondido con sobornos multimillonarios a la comunidad. Casas en la ciudad a cambio de renunciar a una cultura, a una forma de vida.
Sin embargo, la comunidad no se ha dejado engatusar por los cheques sin fondo y sigue en su lucha tenaz por lo que consideran su identidad y su razón de existir.
Por el contrario , fuera de la comunidad mapuche los habitantes de los pueblos cercanos se niegan a afrontar el problema y a hablar. Ellos también son víctimas de la contaminación. Por sus terrenos también cruza el entramado de tubos de gas. Ellos también tienen problemas de piel y sus animales nacen con deformidades. La salud de sus niños peligra también si no cesa la contaminación.

Sin embargo muchos de los que allí viven, alimentan a los suyos trabajando para Repsol y por ello deciden callar. Imposible conseguir su testimonio pese a saber que viven con el miedo en el cuerpo. Pese a saber que si la explotación descontrolada no cesa sus pequeños correrán un trágico destino.

Pese a saber, que cuando Repsol extraiga hasta la última gota de hidrocarburo de sus tierras se marchará dejando a su paso un desierto sin futuro para los jóvenes.

 

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