Somos Parte de la Naturaleza. La Naturaleza No Nos Pertenece.

Lucia Kiniwkura es Piyankuse (autoridad filosófica). Lucía tiene semblante amable. Dos trenzas larguísimas perfectamente peinadas cuelgan por su cuerpo menudo hasta la cintura. Su mirada refleja nostalgia y resentimiento. En ella se adivinan muchos sufrimientos y desengaños, pero a ratos grandes esperanzas.

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Con cinco hijos a su cargo, se vio obligada a dejar el campo y se traslado a la ciudad de Neuquén en busca de trabajo. Se dejó la piel por sus hijos trabajando en el servicio domestico, en un momento en el que ser mapuche era lo peor que se podía ser. Sufrió extorsiones, discriminación. Sus hijos volvían a casa con recados de la directora del colegio. “Dígale a su madre que se saque las plumas”. “Que deje de hablar en Indio”. “India de mierda, me decían. Salvaje de mierda”
Pero Lucia nunca se amedrentó. Se enfrentó cara a cara y con honradez a todo el que la humillo. Con la certeza de que merecía respeto como cualquier ser humano. Con la certeza de que ella estaba antes en esa tierra. Antes de que llegaran los winkas (hombres blancos) y los echaran por la fuerza.
Pasó el tiempo y Lucia se dio cuenta de que no estaba sola en la ciudad. Mas y mas mapuches encontraba en su camino. Muchos de ellos, temerosos de reconocerlo, escondían la cabeza y se dejaban manipular por los blancos para los que trabajaban.
Lucia nunca escondió la cabeza. Su padre les enseño a mantener su identidad, a conservar su cultura. Les enseño a ser honrados, a respetar a los demás, a respetar a otras culturas, pero a su vez a hacerse respetar.

“Los blancos no son mejores que nosotros. Somos todos iguales, humanos”.
La firmeza de Lucía la hizo convertirse en líder. Pronto la invitaron a reuniones para que compartiera su sabiduría. Fue pieza clave en el resurgimiento de la cultura Mapuche. Y lo es a día de hoy. “No me voy a callar nunca, porque no hago nada malo. Sólo lucho por la igualdad y el respeto”.
En un par de semanas, Lucía marchará a Lanin. Desde hace tres años se realiza allí una rogativa a los pies del volcán. Con ella pretenden velar por el equilibrio de la naturaleza, destruida día a día por la explotación petrolera, el turismo descontrolado y la construcción.
Hace unos años el volcán comenzó a agrietarse. De sus laderas se deslizan a diario una lluvia incesante de piedras y son muchos los que escuchan a los cerros crujir.
Pese a todo, los turistas ascienden el volcán sin atisbar el peligro, dejando a sus paso un reguero de basura.
A Lucia le tiembla la voz cuando me habla del volcán.” Los volcanes, decía mi padre, son los pilares de la tierra. Debemos cuidarlos y respetarlos. Son los que mantienen el equilibrio. Es por donde la tierra respira. Si los invadimos esos pilares acabarán rompiéndose y entonces vendrá la catástrofe. El hombre ha transgredido los límites de la naturaleza. Ha abusado de ella”.
Lucia rompe a llorar.

“ La pena me inunda el alma. Hasta donde va a llegar el ser humano? Cuanto mas va a explotar a la naturaleza para sacar dinero de ella? No se da cuenta de que es ella la que le da la vida?
La naturaleza no nos pertenece. Nosotros, somos parte de ella. Pero eso se le ha olvidado al hombre”.

Un comentario en “Somos Parte de la Naturaleza. La Naturaleza No Nos Pertenece.

  1. la historia se repite y la necesidad de explotación sobre tierras y gentes habla de la miseria humana, de qué es capaz de hacer el hombre; la vida de Lucía es un ejemplo muy claro, pero hay tantos y tan cerca..

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