Sólo dos bueyes para poder vivir./ Only two ox for living.


Hacia tres años que no los veía. Me costó encontrar la casa situada en el Campo de Refugiados Tibetanos Nº1.

Sin embargo, poco ha cambiado desde la última vez que la vi. La abuela sigue dando vueltas al manikor( molinillo de oración propio de la cultura Tibetana). Su extraña parálisis le va deformándo la cara cada vez mas, y sentada en el suelo ve pasar los días y crecer a sus nietos.

La casita con techo de bambú consta de tres alcobas, en las que se amontonan sacos de arroz, ropas,  leña y algunos juguetes rotos.

Una tele como artículo de lujo preside la única mesa de la vivienda.

Las paredes desnudas de armarios muestran orgullosas los diplomas y medallas que el primogénito de la familia, (19 años) ha obtenido en el colegio. Es bueno en los deportes…dice su madre mientras se abre la camisa para dar el pecho al último miembro de la familia, un precioso niño risueño e inquieto. Con el son 6 bocas que alimentar, mas la abuela materna y el abuelo paterno, enfermo también y con dificultades para trabajar.

-Mi marido no encuentra trabajo-dice. Sólo ocasionalmente lo llaman de aquí o de allí,  comenta. El es muy trabajador, aclara. Pero que puede hacer si nadie lo contrata?

Me cuenta que dos de sus hijos, el segundo y la tercera no están. Una salió con su padre al monte, a cortar leña, y el otro estudia en un pueblo cercano. De los otros tres tan sólo el mas pequeño no va al colegio, pero pronto lo hará.

A mi pregunta de por que tiene tantos hijos pese a su situación me contesta que quiere que sus hijos se ayuden los unos a los otros en el futuro. Su marido es hijo único, y ahora no cuenta con la ayuda de nadie, por eso ellos querían tener muchos hijos.

Cumplido el sueño, ahora se enfrentan a la dura tarea de criarlos, sin trabajo y sin dinero. La bondad de sus vecinos les ha salvado la vida muchas veces. Muchos son los que se acercan y les traen comida y ropas.

Ya por la tarde, el padre vuelve de la tala con la otra hija. Una niña preciosa con sonrisa de anuncio. También el abuelo regresa con ellos. Todavía con las ropas manchadas y empapado en sudor el padre me saluda con bendiciones. Lo veo igual. La misma bondad en su mirada. Si no fuera por que veo lo pobres que son, pensaría que estoy ante la familia perfecta. Los niños parecen muy felices.

El padre, sentado en el suelo junto a su hija me cuenta que con tan sólo dos bueyes, su vida cambiaria. Eso le permitiría trabajar sus tierras y las de otros. Tan sólo $800  cambiarían sus vidas, una gran fortuna a la que no pueden acceder.

 

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2 comentarios en “Sólo dos bueyes para poder vivir./ Only two ox for living.

  1. Tu trabajo bien merece un enorme trofeo. Es digno de admirar todo lo que nos estás enseñando con lo que mejor sabes hacer, la fotografía y la escritura que por cierto, no sabía que lo hacías tan bien. Mi más sincera enhorabuena . Un abrazo y muchos besos

  2. Buenas!

    Me estas descubriendo un mundo que, en parte si conocia, pero no de esta forma tan cercana. Te doy mi sincera enhorabuena por el trabajo tan exquisito que estás realizando.

    Me ha parecido llamativo como alli los propios vecinos intentan ayudar a la gente mas necesitada, cuando aquí lo que hacemos es mirar para otro lado y seguir con nuestras vidas. Creo que tenemos muuucho que aprender, o mejor dicho de recordar lo que es el ayudar al más necesitado.

    Un abrazo y cuidate mucho!

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