Hora de marchar

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Hoy cierro la primera etapa de dos viajes a India, muchos meses después de haber regresado. El viaje culmina con una exposición solidaria en favor de la Asociación Estrella de la Mañana cuyos beneficios irán destinados a seguir ayudando a muchos de los retratados.

La sala esta preparada, los focos perfectamente alineados.  Bajo un silencio sepulcral la recorro observando una a una las imágenes. Los recuerdos se agolpan a cada paso nueve meses después.

Una niña Tibetana observa remolona desde su pupitre. La recuerdo, era menuda, tímida y presumida. Un Monje Tibetano detiene su rezo, se para, me mira.

Un padre abraza a su hijo antes de ir a la mezquita a rezar y me cuenta que esta enfermo y sin trabajo hace meses.

Me pierdo en los suburbios de Bombay, camino sobre tejados de plástico esquivando las miles de camisas y pantalones que cuelgan de ellos. Mientras abajo, aquellos que nacieron en la casta mas baja, golpean las ropas contra una piedra para lavarla.

De pronto todo es oscuro y de entre las sombras surgen sigilosos niños de ojos cerrados, flacuchos y de sonrisa infinita, que caminan con los brazos extendidos buscando afecto. Uno de ellos se acerca sabedor de que está siendo fotografiado. Con sus diminutas manos me toca, se ríe, me huele el pelo… y desaparece de nuevo entre las sombras.

Vuelvo a las calles de Mundgod. Mis vecinas lavan la ropa a mano, cocinan, se peinan y posan dignas envueltas en coloridos saris. Ni rastro de amargura por los golpes recibidos la noche anterior.

Una cabra se para cortando el trafico y ajena al bullicio que la rodea curiosea con mi lente .

Y un instante después, unos niños ven por primera vez el mar. Lo acarician, lo beben, lo besan…

Olores, colores, sensaciones, historias, cobran  vida en forma de foto esperando a ser miradas, comprendidas, escuchadas.

Es hora de marchar. Camino pensativa preguntándome si alguien será capaz de sentir una ínfima parte de lo que yo siento al observar las fotos.

En la calle los voluntarios de Estrella de la Mañana charlan bulliciosos organizando el día siguiente. Los miro y siento profunda admiración. Entonces, otro pensamiento asalta mi cabeza… que sería de  toda esta gente si no pudiera ayudar a toda esa gente en la India? Quien ayuda a quién?

Cierro la puerta de India segura de que volveré a abriría pronto, muy pronto…

 

Video dedicado a todos los voluntarios de Esterlla de la Mañana.

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